Una de las peores cosas que podemos hacer como seres
humanos ante la vida, es dar lastima a los demás.
Muchas veces creemos que el “dar lastima” nos va a
auxiliar en momentos en la cual nosotros nos vemos con desventaja ante una
situación.
Erróneamente pensamos que dando lastima, los demás se
van a compadecer de nosotros y nos van a tender su mano para ayudarnos. Muchas
veces funciona, pero realmente, eso no comunica nada bueno a las demás
personas.
Con ello expresamos que para pedir ayuda (que no es
malo), tenemos que desvalorarnos a nosotros mismo a tal punto de calificarnos
de incompetentes ante la vida.
Teniendo dicha actitud generalmente solemos ser
ayudados un par de veces, pero a la larga, las personas se alejan de nosotros,
porque les estamos intoxicando su espíritu.
Es por ello que muchos de los que se lamentan para ser
ayudados terminan más solos que un perro de la calle. No porque sean malas
personas, sino por la actitud que expresan ante los demás. Actitud nada
agradable para las personas de progreso, personas emprendedoras, personas con
mentalidad positiva y optimista.
Cuando nos desvalorizamos creyendo que muchos nos van
a ayudar, generalmente terminamos estando más solos que un cementerio a media
noche.
Si realmente deseamos progresa y tener abundancia en
la vida, hay que eliminar esa actitud híper tóxica de nuestra vida, porque el
mismo Dios en sus sagradas escrituras, en ningún momento enseña a da dar
lastima. Más bien, enseña a tener mentalidad de progreso, a emprender, a tener
mentalidad de abundancia en tiempo de crisis, a que no desesperarse ante las
dificultades.
Seas creyente de Jehová Dios, Jesucristo, Buda,
Gandhi, Virgen María, etc. Lo importante es que ninguno de esos maestros
espirituales enseña a dar lastima a nadie, ni ellos mismos en momentos de dificultad
dieron lastima a nadie.
Si dicha actitud se encuentra dentro de nuestra propia
familia y amigos, se recomienda tratar menos a dichas personas, no por ser una
mala persona, sino, porque nuestra vida y progreso no es negociable, nosotros
junto con la ayuda de Dios somos los creadores de nuestro destino y vida.
Dar lastima no es una opción viable para encontrar
aquello que deseamos, tanto en lo económico, lo sentimental, emocional y
espiritual.
En lo económico.
Creemos que dando lastima a un familiar, amigo o
gobierno, vamos a solucionar todos nuestros problemas económicos. Más bien, nos
alejaremos de las oportunidades de negocios y de emprendimientos, ya que vamos
a carecer de chispa e iniciativa a la hora de creer un negocio o ayudar a otras
personas y recibir una remuneración esperada o inesperada.
En lo sentimental.
Respecto a esto, seré enfático tanto con los hombres,
así como con las mujeres.
Muchos de nosotros los hombres pretendemos dar lastima
esperando a que una mujer se conduela de nosotros y así nos haga caso, nos
proporcione aquello que deseamos de ella, o simplemente que sea nuestra pareja
sentimental.
Sencillamente no entienden que una actitud tan
repulsiva como esa aleja a cualquier tipo de mujer (Hermosa, Bonita, Media
Bonita y Fea), piensan que teniendo una actitud de “patito feo” le harán caso.
Cosa que ni los mosquitos le harían caso.
Pero es por nuestro condicionamiento y toda la
información que hemos recibido de jóvenes que nos enseñan a nosotros los
hombres a dar lastima a las mujeres para que así nos hagan caso. Cuando una
mujer realmente quiere es un hombre con fortaleza mental, espiritual, ella
desea un compañero que le acompase con aquello que ella carece o posee
desventaja, para así crear una hermosa armonía llamada amor.
En el caso de las mujeres, muchas veces nos
encontramos con que muchas pretenden llenarse de hijos y quedar solteras para
dar lastima. Otras persiguen a hombres alfa con la idea de que si rebajan su
dignidad dicho hombre les hará caso. Cuando lo que realmente valoramos de las
mujeres es lo difícil e inaccesibles que se vuelven, ese “tira afloja” por
parte de ellas es lo que nos mantiene su nombre y esencia en la mente,
volviéndose un deseo prohibido por alcanzar.
Una mentalidad femenina tal como está “es que todos
los hombres son unos perros, mejor quedo sola que mal acompañada” también
esboza actitud de lástima, porque sencillamente expresa directamente que dicha
mujer carece de amor hacia sí misma y que posee un descontento emocional (por experiencias
pasadas o aprendidas), siempre será la que se quede sola mientras sus amigas
consiguen hombres fabulosos que aportan un plus a su vida.
Como mujeres deben recodar también que el
tipo de hombre que atraen es producto de sus creencias y valores que poseen
hacia sí mismas. Si atraen hombres buenos o malos depende de lo que
ustedes poseen adentro de sí mismas.
Mujeres emprendedoras, activistas, positivas,
independientes, son las que atraen a hombres exitosos y con deseos de progresar
continuamente en la vida.
En lo emocional.
En lo emocional, no hay mucho que
hablar, porque el principio del cual parte la grandeza de nuestra riqueza
(material o espiritual) es el amor hay uno mismo.
Cuando carecemos de amor hacia
nosotros mismos, carecemos de inteligencia emocional, carisma, empatía y un
sinfín de cosas que nos vuelve un muerto andante que un ser humano de carne y
hueso.
Tenemos que tener bien claro el
concepto de nosotros mismos porque de allí depende si vamos a querer dar
lastima para recibir ayuda de los demás o no.
En lo espiritual.
Mientras más desarrollado sea
nuestro nivel de espiritualidad, nos vamos a dar cuenta de que es un grave
error dar lastima para ser atendidos.
Curiosamente la carencia de
emociones positivas y amor propio derivan de esta falta de espiritualidad, de
esa falta de conexión con nuestro yo interno y con el Altísimo.
Como seres espirituales que somos,
es necesario hallar nuestro valor espiritual ya que de allí partiremos en
búsqueda de la felicidad, dinero, amor interpersonal y la comunión con Dios.
Profundizando más, el “dar
lastima a los demás” es procurarse un cáncer espiritual que nos irá
matando poco a poco, tanto así que la miseria se apodera a lo largo de nuestra
vida, producto de la escasa visión de las cosas y de la vida.
Cuando conservamos nuestra
espiritualidad, jamás y nunca damos lastima, podemos estar en momentos
difíciles, y no vamos a fracasar. Porque teniendo la mentalidad adecuada, Dios
nos tenderá la mano, posiblemente todo el brazo para nosotros mediante nuestro
ingenio y el susurro de su sabiduría infinita de él, podemos hallar la salida y
la gran puerta hacia la verdadera prosperidad.
Recuerda, no existe el fracaso, existe aprendizaje y experencia.





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